• Un mantra para el día a día de una madre desbordada

    by  • 14/07/2017 • Emociones, Uncategorized • 0 Comments

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    Una amiga y compañera, profesora de yoga, me dijo hace poco una verdad de esas sencillas pero aplastantes, de las que piensas… “¡Obvio!”. Pero a veces no es tan obvio darte cuenta de algo esencial.

    Mi amiga había pasado una crisis importante tras su segunda maternidad. Fue una crisis generalizada en la que todas las emociones sin resolver, acumuladas, le pasaron factura. Sintió tambalear todas sus bases y fue dando vuelta a muchas cosas hasta reinventarse y encontrarse con la persona que siempre quiso ser y seguramente siempre había sido, aunque no se hubiese parado a averiguarlo.

    Con esta crisis mi amiga superó un matrimonio que no le hacía feliz, una dinámica de vida en la que se imponía la autoexigencia de llegar a todo y ser la mujer perfecta, la hija perfecta, la madre perfecta, la profesional perfecta… Paso a paso se fue dando permiso para no llegar, para decir que no, para escoger y para aceptar sus propios límites.

    Lo que ella me dijo hace poco y me quedó en la mente como un mantra es: “he aprendido que tengo que cuidar yo misma de mi bienestar emocional, y que esto debe ser una prioridad para mí”

    Es muy sencillo y puede parecer que todas lo hacemos. Pero detrás de esta idea sencilla hay muchos elementos con los que construir una base sólida desde la que afrontar el resto de aspectos de nuestra vida.

    • Implica responsabilidad sobre nuestras emociones: no podemos cambiar el mundo pero podemos cambiar nuestra forma de reaccionar ante él.
    • Implica situarnos en el centro de nuestras prioridades: ¿egoísmo? no creo. Cuidar de otros sin antes cuidar de nosotras no suele funcionar.
    • Con los dos elementos anteriores juntos, implica no ceder o cargar a los demás con la tarea de proporcionarnos esa paz interior que solo puede emanar de nosotras mismas. Por eso creo que es un punto de madurez importante: tomo las riendas de algo que me compete a mí, es mi tarea y es prioritario.
    • Pone en primer lugar nuestro estado emocional, el gran olvidado. Porque cuando hablamos de cuidarnos solemos pensar en nuestras necesidades físicas, en un placer inmediato o en lo que a veces son ‘parches’ que tapan necesidades esenciales que no están en la superficie.

    Me sorprendió mucho descubrir que esta idea sencilla no es tan fácil de seguir. Nos tienta mucho la entrega sin límites confundida con generosidad máxima, y nos arrastra con frecuencia la fácil postura pasiva de esperar que otros hagan por nosotras lo que creemos que merecemos.

    Le agradezco mucho a mi amiga haberme entregado esta pequeña porción de sabiduría; de su propio aprendizaje y su propio autodescubrimiento.

    Apostar por nuestra salud y bienestar emocional puede ser un paso importante para cuidarnos de manera consciente y, enfocado hacia la maternidad, podemos encontrar una fórmula útil para construir una maternidad sostenible en la que poder tener espacio y lugar para encontrarnos bien y ser la persona y madre que queremos ser (probablemente, en ese orden).

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