• Secretos para estar en forma. ¿Y si contamos la verdad?

    by  • 15/09/2016 • Movimiento • 0 Comments

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    No sé por qué las madres nos sentimos, en general, bajas de forma: con sobrepeso, con flacidez, agotadas, sin energía y con ganas de hacerlo todo bien pero con todo en contra. Si miras a tu alrededor verás que tenemos todo tipo de herramientas: cuotas de gimnasio cada vez más baratas, clases online, aplicaciones para móviles, blogs maravillosos que te ayudan a mejorar tu alimentación, inspiración en Instagram para visualizar ESA madre fit que todas queremos ser… Entonces, ¿qué es lo que falla? ¿Son todas las demás madres capaces de estar divinas y soy yo la desorganizada o perezosa que no lo consigue?

    También tenemos libros. Ahora mismo, incluso las famosas actrices o presentadoras, en cuanto pasan por la experiencia de un embarazo-parto-recuperación, combinan sus sesiones de gimnasio con largas horas tecleando para dar a luz otra criatura: un libro maravilloso donde recogen TOOOODOS sus secretos.

    Hay luz al final del túnel, este no es un post para que cojamos la bolsa de Doritos y nos sentemos a dejar que todo nos resbale. Pero como las redes sociales te dicen de continuo que todo es muy fácil y es muy bonito, en incluso divertido, yo me siento en la obligación de decirte que no,  no es fácil. Que hay etapas en las que mantenerse en forma es complicado, pero que estas etapas son pasajeras y que si quieres cuidarte puedes hacerlo, simplemente cambiando el chip, dejando de mirar los resultados o de esperar algo irreal. Bajar a tierra y tener unas expectativas realistas es la mejor arma que puedes tener para sentirte bien. Hagas o no hagas ejercicio: dejarás de martirizarte o programar cosas que no son asequibles. Y lo poquito que puedas mejorar en tu rutina diaria, te dará satisfacción. Eso es lo que pretendo con este post. Así que, vayamos al grano y repasemos la verdad verdadera de esos “secretos para estar en forma”.

    1.- Ponte en forma antes de ser madre. 

    Vaya. Pues la hemos liado. Esto ya no tiene remedio. ¿O sí? Bueno, obviamente para tu primer embarazo no, pero para los siguientes… puedes tener algo más claro lo importante que es. Y aquí me remito de nuevo a todas estas estupendas fit-mamis que nos saludan desde las portadas de sus libros. ¿Cómo estaban ellas antes de da a luz? Eran mujeres que se debían a su físico y que, de hecho, destacaban por ello. Es normal entonces que en sus dinámicas de trabajo la actividad física tuviese un papel importante. Si estás tonificada y en tu peso antes de un embarazo, la recuperación será más fácil después. Esto es obvio. El cuerpo tiene memoria. Un embarazo es una transformación del cuerpo en 9 meses pero todo lo que tu cuerpo lleva ‘trabajado’ de ante mano no se esfuma. De hecho, a veces de broma he dicho a mis amigas-alumnas algo que negaré delante de un abogado ;-) “prepárate antes porque luego tendrás dos o tres años en los que vivirás de las rentas”. Cierto. Es una idea amarga, fea y que no vende libros, pero es la realidad. Luego puedes hacer algo, sí, mucho en realidad. Pero tendrás más handicaps para lograrlo. Si en tu vida, la actividad física tenía un papel importante es más fácil que el hábito venga a ayudarte y a animarte para hacer ‘algo’, aunque no sea el ejercicio perfecto. Pero si ya antes no hacías nada, es también más difícil que lo vayas a hacer ahora.

    2.- Velocidad cero

    Me niego a apoyar las recuperaciones rápidas. ¿Por qué celebramos tanto todo lo rápido? Rápido no es sinónimo de bueno. Perder rápidamente el peso ganado en un embarazo es comprar cupones para que te toque una flacidez de caballo. La piel se estira… y se encoge. ¿Has observado cómo queda un globo después de hincharlo mucho si lo deshinchas de golpe? Pues algo así sentimos muchas mujeres que ocurre en nuestra tripa. Y podemos estar en nuestro peso anterior al embarazo o incluso menos, pero nos miramos en el espejo y esa piel arrugada del abdomen no nos gusta nada de nada. ¿Para qué quieres perder peso con velocidad? De nuevo me remito al mismo ejemplo: las mujeres que cogieron poco peso durante el embarazo, pueden permitirse el lujo de perder el exceso con algo más de rapidez. Pero si ganaste muchos kilos, tómate tu tiempo. Merece la pena. Sin prisa, pero sin pausa.

    3.- Come bien

    Tu cuerpo ha fabricado tejidos y ahora tiene que repararlos. Necesitas nutrir tu piel (la elasticidad de la piel es básica para que vuelva a su estado anterior), necesitas ácidos grasos para ello. Necesitas energía para poder afrontar la crianza. Necesitas fuerza anímica para afrontar el estrés de estos primeros años. No es momento de dietas, es momento de quererte y cuidarte tanto que elijas lo mejor para nutrirte. Obviamente en este repertorio lo mejor no es la comida rápida ni procesada, ni los dulces ni la bollería. Si te alimentas bien, si tomas alimentos de fácil asimilación y equilibras los nutrientes para que no te falte de nada, la pérdida de peso la podrás incentivar con el ejercicio físico (ser madre no es precisamente una labor sedentaria, así que tranquila, que te vas a mover). Pero no intentes ahora la dieta más drástica que jamás has podido seguir. Es un momento para usar la cabeza y elegir lo mejor: cereales integrales, legumbres, verduras, frutas, frutos secos, semillas, vegetales de hoja verde y grasas saludables (aceite de oliva virgen extra, aguacate…)

    4.- Dos aliados para estar en forma durante la crianza

    Más allá de modas, sensibilidades a flor de piel por la decisión tomada, y debates sobre quién es la mejor madre, yo te doy mi opinión sobre algo que conozco y que es real: la LACTANCIA MATERNA ayuda a perder grasa y contribuye a que el útero recupere antes su tamaño normal. Eso sí, cuando más se nota el efecto ‘quema-grasa’ es a partir del 6º mes (esto es importante para no esperar milagros a los 20 días de dar a luz). El PORTEO también aporta una ayuda extra para tonificar y mejorar la forma física: moverse con un peso de 4 kg. que va incrementándose a medida que pasa el tiempo es como programar sesiones de gimnasio e ir subiendo la carga de tus pesas progresivamente. Si porteas y le coges el gusto, terminarás caminando con una carga de 10kg. (en torno al año de tu bebé) sin que hayas notado de una forma drástica cómo ibas aumentando tu resistencia. Los músculos de tus piernas estarán muy tonificados y tu metabolismo será mucho más eficaz.

    Pero como este pretende ser un post realista, también me veo en la obligación de darte dos avisos sobre este punto:

    - Una lactancia a demanda es muy intensa. Esto quiere decir que si esperas irte al gimnasio a dedicarte una larga sesión de entrenamiento mientras estás en la fase inicial de lactancia de tu bebé puede que te frustres porque la lactancia a demanda implica estar ahí, disponible, prácticamente todo el día. Esto es una cosa que a veces estresa y agota a las madres. Yo te animo recordándote que es una etapa que pasa muy rápido. Pero negarlo tampoco ayuda a crear expectativas reales. Yo he logrado separarme de mis bebés cuando ya tenían varios meses, y salir a correr 30 minutos. La vuelta a casa, sudando y deseando desesperadamente una ducha, implicaba sí o sí, sentarme en el sofá recién llegada de la calle, y aún con la ropa de entrenar sacar la teta para atender al lechoncillo que esperaba impaciente. No son, por tanto, sesiones de entrenamiento completas y relajadas. Se hace lo que se puede.

    - Para que el porteo sea 100% bueno debe ser ergonómico, debes conocer bien la técnica para portear bien (y evitar sobrecargas en determinados músculos), y debes conocer algunos ESTIRAMIENTOS para aliviar tensión en zonas que van a acusar más la postura forzada que llevas con tu bebé encima. Las caderas, la zona lumbar y cervical necesitarán que sepas aliviar su tensión para que el esfuerzo realizado no te pase factura.

    5.- No te compares

    Esto es una orden tajante. No te compares con la vecina, con la presentadora de TV, con la actriz, y NI SIQUIERA CONTIGO MISMA.

    6.- No pienses solo en el cuerpo

    Sacar unos minutillos para mejorar nuestra forma física nos puede parecer poco urgente e incluso frívolo, pero el papel del ejercicio físico en nuestra rutina cumple un papel mucho más importante que mejorar la estética y recuperar nuestro cuerpo: con una actividad cardiovascular moderada vamos a poner en marcha una serie de beneficios neurológicos que contribuirán a reducir nuestra ansiedad, eliminar estrés, tener sensación de bienestar y poder recargar esas ‘pilas’ emocionales que tanto se desgastan con el cuidado de nuestros bebés y esa sensación de demanda constante. Una mamá con menos tensión emocional será una madre más feliz y la crianza mejorará. Todos en casa, seguramente, se beneficien de que te tomes un ratito para hacer ejercicio, así que no lo veas como un capricho, es una necesidad importante y una inversión muy rentable.

    7.- Elige una actividad que te guste
    Esto es fundamental siempre, pero ahora más que nunca. Si tienes que hacer malabarismos para encontrar un hueco en la semana para incluir actividad física, procura que sea una actividad que te aporte satisfacción, que disfrutes realizándola y que te aporte algo más que simple ‘trabajo muscular’. ¿Te gusta la música?, prueba con algún tipo de danza o actividad coreográfica. Si prefieres hacer algo totalmente a tu ritmo, practica tonificación o Pilates en casa. Si prefieres la motivación de un grupo, apúntate a clases colectivas en un gimnasio cerca de casa. Si disfrutas de un momento de concentración para ti sola, un ratito de running te permite ‘salir’ de casa y dedicarte unos minutos a ti misma. Yo cuando hace mucho calor llevo mal sudar, así que nadar me encanta porque puedes hacer sesiones muy intensas y sales muy fresquita. Adoro la sensación de estirar, así que los estiramientos los realizo de noche, si logro acostarles pronto. Un ratito en el despacho…. con poca luz… antes de dormir.
    8.- Y el punto final y sobre el que he ideado toda la finalidad de mi página web: APRENDE. Si te formas e informas, si conoces los principios básicos de cómo funciona el cuerpo, su fisiología, algo sobre el movimiento… Si estudias TU CUERPO… Si observas cómo reacciona y aprendes a detectar qué le sienta bien, en tal caso tendrás en tus manos un arma muy eficaz para ayudarte a ti misma a cuidarte. Y es que la maternidad es una sucesión de etapas en las que el cambio, la adaptación, la evolución, hacen que sea contradictorio la búsqueda de un único sistema posible. Si tú conoces las bases y tienes el control, podrás ayudarte a estar mejor, y eso es, en definitiva, lo que supone estar en forma: SENTIRTE BIEN.
    Espero que estas palabras te ayuden. Del modo que sea. Porque te hagan sentirte más comprendida, porque te hagan despertar, porque te motiven o te inspiren. Porque te den rabia o porque estés en profundo desacuerdo y quieras mostrar que no es cierto. Sea como sea, no somos tan diferentes unas de otras y en uno u otro momento todas hemos sentido cosas parecidas. Mucho ánimo.

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