• Regreso, con energía y nuevo «equipaje»…

    by  • 21/01/2015 • Embarazo, Maternidad • 0 Comments

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    Amigas. Vuelvo después de unos meses algo ausente. Han sido meses de mucha vorágine y, como toda madre sabe, con prioridades que mandan sin discusión. Cuando no se puede, no se puede. No han sido causas demasiado especiales las que me han tenido alejada de mi página, aunque han sido pura logística: una reforma en mi casa y la consiguiente mudanza. Dos meses viviendo fuera, sin wifi (qué dependientes nos hemos vuelto de algo tan ‘accesorio’…), sin mi ordenador, con mucho movimiento de cajas, enseres, viviendo con lo imprescindible mientras nuestro hogar cobraba forma. Dos mudanzas: la de irse y la de volver. La vuelta a una casa más bonita pero llena de cajas por colocar. Y, entre medias, un niño de dos años y medio en plena efervescencia de su personalidad naciente: su voluntad, sus incipientes rabietas…

     

    Durante este tiempo, el trabajo (ineludible, unas horas al día fuera de casa y más logística que atender, menos horas para ocuparme de lo imprescidible en casa), y… un nuevo embarazo.

     

    Uffffff. Han sido unos meses muy intensos y he notado mi energía flaquear. Es difícil asumir retos ‘extra’ cuando la maternidad te absorbe. Ahora entiendo muchas cosas que cuando no tenía hijos me parecían exageraciones. Lo sé, tengo que elevar un ‘mea culpa’ por tantas veces que me ha parecido que las madres exageraban. ¿Tiempo? Uffff. Si es cuestión de organizarse…. Pues no, parece que a veces no es suficiente.

     

    La conclusión, normalmente, viene de simplificar: reducir las cargas al mínimo. La prioridad ha sido mi enano y seguir adelante con el reto de la reforma. Tratar de crear un hogar lo más confortable posible y, aunque aún vivimos entre cajas, avanzar poquito a poco hasta que podamos tener las condiciones normales para podernos mover por el pasillo sin chocar con las cosas por colocar.

     

    Durante este tiempo cuidarse ha sido dificil. Porque cuidarse, al fin y al cabo, es una cuestión de tiempo. Pero reconozco que, una vez más, esos pequeños momentos de ejercicio, esas pequeñas escapadas a la piscina para mover todo el cuerpo, esos breves estiramientos para combatir el peso de la tripa que ya voy notando (¡¡madre mía qué diferencia hay con el primer embarazo!!), han sido la clave para no sucumbir a las contracturas y al dolor.

     

    Por eso me vuelvo a convencer de que me gusta saber lo que sé sobre preparación física. Me gusta tener esos recursos para poder usarlos y beneficiarme de ellos en los pocos ratos que puedo ocuparme de mí misma. Y me gustaría que otras madres también tuviesen esas herramientas para poder aliviar los efectos de estas etapas algo más duras que nos prepara la maternidad y la vida rápida y estresada que nos toca. Así que con esa misma voluntad regreso a este espacio digital que no consigo tener todo lo ordenado y actualizado que me gustaría pero que espero, al igual que ocurre con mi casa real, ir amueblando poco a poco. Sin grandes pretensiones. Con muchos errores, pero con la voluntad de conectar con alguna otra mujer que pueda beneficiarse de mis consejos.

     

    Aquí vuelvo y espero que, pasito a paso, sea para un largo recorrido.

     

    Gracias por estar ahí.

     

     

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